Bilbao, escenario de una boda internacional

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“Un inglés vino a Bilbao por ver la ría y el mar y al ver las bilbainitas ya no se quiso marchar…”. Nunca una canción se ajustó tanto a la historia de amor de una de mis mejores amigas y su ya marido Nick, un inglés tan tan listo que cayó inmediatamente rendido ante los encantos de nuestro botxo. El pasado fin de semana, con motivo de su boda, varios amigos del novio residentes en distintos puntos del planeta recalaron en Bilbao para acompañar a la pareja en un día tan especial.

Uno de estos amigos vive en San Francisco (California) y llegó a Bizkaia unos días antes del enlace para hacer turismo. ¿Su impresión? Pues quedó maravillado por la “calidad de vida” que tenemos aquí. En su casa de San Francisco le habían entrado ya a robar tres veces en lo que llevamos de año… Así que antes que aponderar el Guggenheim, el Casco Viejo y sus bares de pintxos, etc. resaltó la seguridad y la calidad de vida que se respira por nuestras calles… :). Otro grupo de amigas de la novia procedía de Madrid y, yo, como buena anfitriona, les enseñé algunos de los locales secretos que esconde la villa. He de decir que quedaron maravilladas.

El primer día de su estancia en Bilbao lo iniciamos desayunando en Mami Lou, un café acogedor que me robó el corazón hace ya un par de años cuando lo descubrí caminando por la calle Barraincúa. Una amplia variedad de cupcakes, deliciosos bizcochos y una decoración exquisita invitan a que te sientes en una de sus mesas y disfrutes del placer de las cosas bien hechas. Las fotos que veis a continuación dan fe de lo que digo… Palabra de bilbaina… :)

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El Facebook de Mami Lou está lleno de cosas buenas…

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Tras desayunar con ahínco había que bajar calorías así que emprendimos rumbo a la Basílica de Begoña. Siempre que acudo a este lugar fabulo con la idea de que algún día recorreré su largo pasillo camino al altar donde me esperará un apuesto, adinerado y elegante señor que me hará esta vida más agradable… :). Ilusiones (y bromas aparte) :) supongo que para cualquier oriundo de Bizkaia este centro de culto tiene un valor sentimental especial.

Tras la caminata de regreso al centro de la villa, los estómagos comenzaron de nuevo a rugir y nos dirigimos al restaurante italiano Coppola (Barraincúa, 6). Ya sé que muy vasco muy vasco no es pero sí que es muy bilbaino porque… ¡tiene las mejores pizzas del mundo entero! :). Cada mes una nueva pizza sale de sus hornos y a cada cual está más deliciosa. Respecto al local, este no es muy grande así que si queréis degustar la mejor pizza que he comido hasta ahora por estos lares…¡¡ reservad mesa!!.

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Tras un rato de sobremesa donde hablamos de lo divino, de lo humano y de lo que vendrá, acudimos a una nueva edición del The Sunday Market Bilbao. En esta ocasión, se celebró en la primera planta del Edificio Moyúa (Ercilla 24) y he de decir que esta ubicación es inmejorable y ojalá fuese la definitiva. En un goteo leve pero constante, los amantes de las cosas bonitas se desplazaron hasta el mercado cuyos stands desprendían elegancia. Uno de los expositores que más me gustó fue el de Quetenque (Algorta, Getxo) ya que se dedica a la rehabilitación y creación de mobiliario con estilo romántico y vintage.

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Stand de Quetenque. Esta foto está sacada del Facebook de “The Sunday Market Bilbao”. Os recomiendo seguirles porque el próximo mes de junio organizarán un mercado dedicado exclusivamente a productos gastronómicos… ¡Pinta muy bien!

 

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¡Este emplazamiento sí que mola! Edificio Moyúa Yimby – Ercilla 24

 

 

 

 

Una vez finalizadas las compras en este mercado repleto de buen gusto, llegó la hora del té. Las campanas de la Iglesia de San Vicente de Abando repiqueteaban nerviosas ante la inminente boda que se celebraría entre sus muros al día siguiente. Las invitadas al enlace luciríamos allí nuestras mejores galas para acompañar a nuestra amiga que ya estaba en capilla pero el sábado previo a la boda nos acercamos a las inmediaciones de la Iglesia con otro propósito. En la calle San Vicente también se ubica una de las tascas más chulas del botxo. Se llama Cinnamon y su visita es obligatoria si te gustan los locales en los que se cuida hasta el más mínimo detalle. Pedir una infusión y que el camarero te entregue un “cronómetro” que te indique el momento exacto en el que estará lista para ser tomada me pareció… ¡un culto a la originalidad!. :). Cuando me ocurren estas cosas en Bilbao pienso: “nosotros sí que somos EUROPEOS”… Jijijiji.

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El sábado tocaba a su fin y, como buenas chicas, nos retiramos a nuestros aposentos para estar bien despiertas al día siguiente y no perdernos así detalle de la boda de nuestra amiga que, para nosotras, era todo un acontecimiento. Ese dicho de que “de una boda sale otra” es verdad… Pero no puedo dar más detalles… :). Lo que sí os puedo contar es que disfrutamos de un día inolvidable y de que el excelente trabajo que realizó el equipo del “Gran Hotel Domine Bilbao” reforzó mi creencia de que tenemos una ciudad que cautiva a propios y extraños. Nunca olvidaré este día y tampoco el orgullo que sentí contemplando un trocito de Bilbao desde las alturas… Sublime. Palabra de bilbaina… :)

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El menú… ¡delicioso!

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Tarta de naranja sanguina con su interior fluido acompañada de helado de vainilla… Mmmmmm

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Bilbao a nuestros pies… :) En la terraza del Gran Hotel Domine Bilbao

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