El guardián de la inocencia

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El-guardian-entre-el-centeno definitivaLos clásicos nunca mueren. Y las buenas novelas tampoco. Después de leerlo obligatoriamente para un trabajo universitario, hace unos días volví a rescatar de mis estanterías “El guardián entre el centeno“, una de esas novelas con mayúsculas. Publicada en 1951, la novela de Salinger se convirtió en un clásico del siglo XX y tuvo tanta repercusión entre los universitarios de la época que llegó a ser censurada.

El protagonista de la novela, Holden Caulfield, presenta rasgos muy similares a los del propio autor del libro. Ambos son estudiantes poco brillantes aunque destacan a la hora de escribir relatos. Holden ha sido expulsado de varios colegios al igual que Salinger lo ha sido de distintas universidades. Además se puede ver cómo Salinger cuenta su propia historia, en este caso, personificándola en algunos momentos en su hermano mayor, D.B., ya que en la novela se menciona que éste estuvo en el desembarco de Normandía, acción bélica en la que participó el propio Salinger. También éste, a través del personaje de Holden, transmite su propia opinión acerca de la guerra, circunstancia que aborrece, ya que dejó plasmadas sus traumáticas experiencias bélicas en la revista “The New Yorker”.

Por lo tanto, esta obra de 226 páginas, contiene aspectos autobiográficos de Salinger reflejados a través del personaje de Holden. Este último actúa como narrador protagonista y emplea un lenguaje muy directo acercando la historia al lector y siempre desde el punto de vista de un adolescente enfrentado a la hipocresía del mundo adulto.

Un joven llamado Holden Caulfield es expulsado de un prestigioso colegio llamado Pencey, hecho que se ha dado ya en otros centros educativos. Cansado de la hipocresía del lugar y, tras una fuerte pelea con su compañero de habitación, Holden decide abandonar el colegio antes de que oficialmente les den las vacaciones de Navidad. Todavía no puede regresar a casa porque sus padres no esperan su llegada hasta el miércoles. A partir del momento en que abandona el centro educativo comienza para él una aventura que le mostrará el lado más oscuro de la vida. Concertará una cita con una prostituta que finalmente aparecerá con su “chulo” para reclamarle un dinero que en verdad no le debía. Este último le dará una paliza, pasará la noche en casa de un profesor al que descubrirá acariciándole la cabeza mientras duerme, se colará en su casa para ver a su hermana pequeña sin que nadie le vea… En fin, vivirá momentos de soledad, de frustraciones y demás experiencias que le harán odiar aún más todo lo que le rodea.
Pero, su reconciliación con el mundo, tiene nombre de mujer: Phoebe, su hermana pequeña. Ella no ha perdido la inocencia que se tiene cuando se es niño. Por este motivo, Holden sueña con ser el guardián de los más pequeños y evitar que éstos caigan al precipicio de la malicia y la hipocresía del mundo adulto.

Con unos diálogos ágiles, a caballo entre lo cómico y lo trágico, Salinger consigue transmitir a los lectores sensaciones que todos hemos sentido alguna vez, como el rechazo a la hipocresía de quienes nos rodean o el desprecio de la sociedad en la que vivimos. ¿Quién no ha soñado alguna vez con aislarse en una cabaña en medio de un bosque lejano? Para los que soñéis con una vivencia así es fácil comprender al protagonista de este clásico, que debe ser leído por quienes no lo hayan hecho todavía y, releído, por quienes lo hicimos hace tiempo pero no supimos valorar la profundidad de esta novela.

¡Buena lectura! :).