“La sonata del silencio”, una novela de sueños anhelados

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la sonata del silencioDespués del buen sabor de boca que me dejó otra de sus novelas, decidí aventurarme a leer otra gran obra de Paloma Sánchez Garnica (Madrid, 1962). Y, como esperaba, La sonata del silencio me cautivó desde la primera hasta la última página.

La protagonista de esta novela es Marta Ribas, una de esas mujeres con mayúsculas que, como casi todos, vive una vida que no quiere vivir. Condenada a pasar sus días en el Madrid rancio de la posguerra, Marta se verá abocada a trabajar fuera de casa para sustentar a su hija Elena y a Antonio, su marido enfermo.

A pesar de verse expuesta a las murmuraciones de todo el vecindario, Marta sabrá aprovechar la oportunidad de trabajo que le brinda una mujer adinerada de nombre Roberta Moretti. Ella será la causante de que Marta recupere la confianza en sí misma volviendo a vivir esa vida de sofisticación y cultura que la guerra consiguió arrebatarle.

El cuantioso dinero que gana trabajando para Moretti le permite volver a reencontrarse con su gran pasión: la música tocada al piano. Pero lo que Marta no podía imaginar era que, al retomar sus clases de piano con un profesor italiano, se asomaría a la incertidumbre de un amor prohibido que hace que Marta decida saltarse sus propias normas.

La sonata del silencio también narra la encrucijada en la que se ve envuelta Elena, la hija de Marta. Al igual que su madre, la joven tendrá que decidirse entre vivir la vida que quiere vivir o, por el contrario, ajustarse a los cánones de la sociedad machista y retrograda de la época.

Esta novela trata de los celos, los bajos instintos del ser humano, los deseos impuestos por otros y habla, sobre todo, de una mujer que, entregada a sus labores como madre y esposa, había olvidado su capacidad de soñar, esa cualidad que todos deberíamos tener si queremos sobrevivir en este mundo de locos.

Miren Negrete.